Paralelo a mi labor de TH, fui creciendo en mi conocimiento gremial. Mi primer guía espiritual y asesor de liderazgo fue el padre Carlos Álvarez Calderón quien me lanzó a hablar ante ochocientos personas, mientras me resistía al borde de las lagrimas, nunca olvidaré lo que me dijo en ese momento: “Hoy estas llorando para no hablar, mas tarde llorarás mucho más, para que te dejen hablar”.
Así descubrí que mi misión era dejar de llorar por mi desgracia, el abuso y discriminación que me tocaba vivir. Descubrí que todo era parte de mi aprendizaje para comprender y luchar por los derechos de muchas otras mujeres que sufrían tanto o más de lo que a me tocó experimentar.
En 1971, con el apoyo de mi siguiente asesor padre Alejandro Cusianovich, asumo que las Trabajadoras del Hogar (TdH), también somos peruanas con dignidad, que nuestro trabajo sirve al país. Tomo conciencia que tenemos los mismos derechos y obligaciones que cada trabajador/a obrero/a. Que el hecho de ser migrantes del Perú profundo no puede seguirnos devaluando nuestro aporte. Por cuanto necesitábamos juntarnos y organizarnos.
Pero esto no solo quedo en mi persona, me di cuenta que mi problema no era aislado de los problemas de las demás trabajadoras del hogar, conversaba con mis compañeras de estudio y tenia los mismos problemas, es cuando mi inconsciente me impulsó a seguir en la comunidad y hacer algo por mis demás compañeras.
En nuestro caso la gestación de nuestro sindicato fue más largo, luego de tres años de preparación formamos las primera estructura sindical de trabajadoras del hogar (1969-73). Nuestra idea era organizarnos corporativamente por distritos y central a modo de coordinadora, así es como logramos organizarnos sindicalmente con 8 bases en Lima metropolitana: primero Miraflores, Surquillo, San Isidro (Orrantia) Magdalena del Mar, Santiago de Surco (Chacarrilla del estanque). Más adelante se sumarían Breña, Jesús María, Zona este Balconcillo, la zona norte de Túpac Amaru, hasta estar articuladas en la Coordinadora de Sindicatos de Trabajadoras del Hogar de Lima Metropolitana, posteriormente a nivel nacional.
En 1973 hemos formado la Coordinadora de Sindicatos de Lima Metropolitana con 8 bases sindicales, luego la Coordinadora de Sindicatos de Trabajadoras del Hogar a nivel nacional Arequipa, Pucallpa , Chimbote, Puno, Ayacucho, Ica, entre otros, luego en el 2006 forme el SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORAS (SINTRAHOGAR)
En 1973 hemos formado la Coordinadora de Sindicatos de Lima Metropolitana con 8 bases sindicales, luego la Coordinadora de Sindicatos de Trabajadoras del Hogar a nivel nacional Arequipa, Pucallpa , Chimbote, Puno, Ayacucho, Ica, entre otros, luego en el 2006 forme el SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORAS (SINTRAHOGAR)
En 1974, realizamos nuestra primera movilización con una marcha de 700 trabajadoras del hogar, desde la zona de Surquillo hasta San Isidro -con el apoyo espiritual y ánimo de nuestros asesores de la iglesia católica progresista de la Teología de la Liberación-. Elaboramos los primeros volantes con nuestras reivindicaciones dirigidos a todas/os las/os empleadores, para hacerle saber que estábamos organizadas. Presentamos memorial al congreso con nuestra plataforma de lucha al Ex Presidente Morales Bermúdez sin obtener tuvimos respuesta alguna.
La reacción y represión no se hizo esperar desde nuestras empleadoras y empleadores. Sólo necesitaron una semana. Las/os empleadores publicaron un comunicado en los diferentes periódicos: Correo, Comercio, La Prensa y Ultima Hora señalando en grandes titulares: “Las servilletas se han organizado. Piden corbata michi, televisor a colores y de yapa a mi marido”. Muchas de las dirigentas se asustaron, no fue para menos, muchas fuimos despedidas. Pero no nos amilanaron, en mi caso me dio más fuerza. Nos amanecíamos conociendo nuestros derechos, pero quedamos pocas: Adelinda Díaz, Ana Rivera, Natividad Mejía, Victoria Reyes Silva y Paulina Luza.
Asesores/as, aliados/as nos animaban, señalando que estábamos en nuestro derecho, por cuanto debíamos insistir en justicia y reposición. La lucha fue titánica, nunca antes las mujeres menos valoradas del país por el tipo de trabajo que realizábamos nos habíamos revelado y alzado tanto la voz.
Centramos nuestra plataforma de lucha en el reconocimiento de sindical, argumenta como precedente el reconocimiento del sindicato de TH del Cusco obteniendo como respuesta “Las autoridades que hicieron eses reconocimiento sindical estuvieron borrachos, regresen a lavar platos”, poco a poco nuestra lucha fue debilitándose en la medida que el país zozobraba hasta casi desaparecer en 1976.
Centramos nuestra plataforma de lucha en el reconocimiento de sindical, argumenta como precedente el reconocimiento del sindicato de TH del Cusco obteniendo como respuesta “Las autoridades que hicieron eses reconocimiento sindical estuvieron borrachos, regresen a lavar platos”, poco a poco nuestra lucha fue debilitándose en la medida que el país zozobraba hasta casi desaparecer en 1976.
A partir de 1980, se intensifica la época de la subversión, todas/os los dirigentes éramos perseguidas/os, por esta razón me toco estar en seguridad del Estado por nuestra lucha sindical, especialmente porque no teníamos reconocimiento como sindicato.
Personalmente sentí que no podía quedarme cruzada de brazos como alternativa empezamos a trabajar por la formación de una organización similar que diera respaldo institucional a nuestra lucha.
En este periodo se había re-instaurado el orden democrático, vuelto al gobierno el presidente Fernando Belaúnde en su segundo periodo de gobierno. A él le entregamos un memorial para que se cumpla la ley JVA DS 002-TR-70 de reconocimiento sindical, arrancado por las compañeras de Cusco al gobierno de Velazco desde hace una década.
Logramos elaborar una minuta para traducir toda nuestra lucha en objetivos de defensa, apoyo, orientación y respaldo de las TdH a través de una organización ad hoc, que dio origen a
Hemos cumplido 29 años de lucha y en estos años hemos tenido grandes logros a favor del sector, uno de ellos es el reconocimiento de la ley 27986 de TdH hemos logrado articularnos a nivel nacional e internacional y con otras organizaciones de mujeres campesinas de puno, Chota: Junto a otras organizaciones de la Sociedad Civil hemos conseguido espacios políticos de reconocimiento, y respeto como sucede con MIMDES, MINTRA, DD.HH, Defensoría del Pueblo entre otros .
En 1993, ante la necesidad de contar con un espacio de comunicación, con las asociadas y TdH en general, impulsé el programa radia, “Sonco Warmi” (corazón de mujer), nombre que elegido por Alejandra Reyna (en paz descanse), argumentando que nuestra radio tenga una denominación en quechua para reivindicar el idioma no oficial de las mujeres al mismo tiempo que superamos las dificultades de difusión de nuestros intereses.
El 15 de Octubre del 2006, impulsé el SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORAS DEL PERU (SINTRAHOGARP), tenemos 5 años de existencia y hemos visualizado al sector a nivel Nacional e Internacional, además todas las actividades de Incidencia que se está produciendo, estamos avanzando en el trabajo gremial sostenidamente, actualmente (2011) hemos formado la Federación Nacional de Trabajadoras del Hogar del Perú, donde he sido presidenta hasta el momento que decidí postular al Parlamento Andino.
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