Adelinda Diaz Uriarte

martes, 29 de marzo de 2011

DE PROFESION DIRIGENTA


Paralelo a mi labor de TH, fui creciendo en mi conocimiento gremial. Mi primer guía  espiritual  y asesor de  liderazgo fue el padre Carlos Álvarez Calderón    quien me lanzó a hablar ante ochocientos personas, mientras me resistía al borde de las lagrimas, nunca olvidaré lo que me dijo en ese momento: “Hoy estas llorando para no hablar, mas tarde llorarás mucho más, para que te dejen hablar”.  

Así descubrí que mi misión era dejar de llorar por mi desgracia, el abuso  y discriminación que me tocaba vivir. Descubrí que todo era parte de mi aprendizaje para comprender y  luchar por los derechos de muchas otras mujeres que sufrían tanto o más de lo que a me tocó experimentar.

En 1971, con el apoyo de mi siguiente asesor  padre Alejandro Cusianovich, asumo que las Trabajadoras del Hogar (TdH), también  somos peruanas con dignidad, que nuestro  trabajo sirve al país. Tomo conciencia que tenemos los mismos derechos y obligaciones que cada trabajador/a obrero/a. Que el hecho de ser migrantes del Perú profundo no puede seguirnos devaluando nuestro aporte. Por cuanto necesitábamos juntarnos y organizarnos.



Pero  esto no solo quedo en mi persona, me di cuenta que mi problema no era aislado  de los problemas de las demás trabajadoras del hogar, conversaba con mis compañeras  de estudio y tenia los mismos problemas, es cuando mi inconsciente me impulsó  a seguir  en la comunidad y hacer algo por mis demás compañeras.

Me gustó saber lo que supe conscientemente en ese momento. Me gustó descubrir que teníamos fuerzas y una razón para organizarnos. Me gustó que fuéramos   20 compañeras de diferentes comunidades cristianas, dispuestas e interesadas en  conocer y capacitarnos como   organización sindical. Sentimiento que creció y se esparció a otras regiones como el Cuzco, donde  se forma el primer Sindicato de Trabajadoras del Hogar (1972) y es el primero que logra   ser reconocidas por el gobierno de Velazco.

En nuestro caso  la gestación  de nuestro sindicato fue más largo, luego de tres años de preparación formamos las primera estructura sindical de trabajadoras del hogar (1969-73). Nuestra idea era organizarnos corporativamente por distritos y central a modo de coordinadora, así es como logramos organizarnos sindicalmente con 8 bases en Lima metropolitana: primero  Miraflores, Surquillo, San Isidro (Orrantia) Magdalena del Mar, Santiago de Surco (Chacarrilla del estanque). Más adelante  se sumarían Breña, Jesús María, Zona este Balconcillo, la zona norte de Túpac Amaru,  hasta estar articuladas  en la Coordinadora de Sindicatos de Trabajadoras del Hogar  de Lima  Metropolitana, posteriormente a nivel nacional.


En 1973 hemos formado la Coordinadora de Sindicatos de Lima Metropolitana con 8 bases sindicales, luego la Coordinadora de Sindicatos de Trabajadoras del Hogar  a nivel nacional  Arequipa, Pucallpa , Chimbote, Puno, Ayacucho, Ica, entre otros, luego en el 2006 forme el SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORAS  (SINTRAHOGAR)

En 1974, realizamos nuestra primera movilización con una  marcha de 700 trabajadoras del hogar, desde la zona de Surquillo hasta San Isidro -con el apoyo espiritual y ánimo de nuestros asesores de la iglesia católica progresista de la Teología de la Liberación-. Elaboramos los primeros volantes con nuestras  reivindicaciones dirigidos a   todas/os las/os empleadores,  para hacerle saber que estábamos organizadas. Presentamos memorial al congreso con nuestra plataforma de lucha al Ex Presidente Morales Bermúdez sin obtener  tuvimos respuesta alguna.
La reacción y represión no se hizo esperar desde nuestras empleadoras y empleadores. Sólo necesitaron una semana.  Las/os empleadores publicaron un comunicado en los diferentes periódicos: Correo, Comercio, La Prensa y Ultima Hora señalando en grandes titulares: “Las servilletas se   han organizado. Piden corbata michi, televisor a colores y de yapa a mi marido”. Muchas de las  dirigentas se asustaron, no fue para menos, muchas fuimos despedidas.  Pero no nos amilanaron, en mi caso  me dio más fuerza.  Nos amanecíamos conociendo nuestros derechos, pero quedamos pocas: Adelinda Díaz, Ana Rivera, Natividad  Mejía, Victoria Reyes Silva  y Paulina Luza.

Asesores/as, aliados/as nos animaban, señalando que estábamos en nuestro derecho, por cuanto debíamos insistir en justicia y reposición. La lucha    fue titánica, nunca antes las mujeres menos valoradas del país por el tipo de trabajo que realizábamos nos habíamos revelado y alzado tanto la voz

Centramos nuestra plataforma de lucha en el reconocimiento de sindical, argumenta como precedente el reconocimiento del sindicato de TH del Cusco obteniendo como respuesta “Las autoridades que hicieron eses reconocimiento sindical  estuvieron borrachos, regresen a lavar platos”, poco a poco nuestra lucha fue debilitándose en la medida que el país zozobraba  hasta casi desaparecer en 1976.


A partir de 1980, se intensifica  la época de la subversión, todas/os los dirigentes éramos perseguidas/os, por  esta razón  me toco estar en seguridad del Estado  por nuestra lucha sindical, especialmente    porque no teníamos reconocimiento como sindicato.

Personalmente sentí que  no podía quedarme cruzada de brazos como alternativa  empezamos a trabajar por la formación de una organización similar que diera respaldo institucional a nuestra lucha.  

En este periodo  se había re-instaurado el orden democrático, vuelto al gobierno el presidente Fernando Belaúnde en su segundo periodo de gobierno.  A él  le entregamos un memorial para que se cumpla la ley  JVA DS 002-TR-70 de reconocimiento sindical, arrancado por las compañeras de Cusco al gobierno de Velazco desde hace una década.


Logramos elaborar una minuta para traducir toda nuestra lucha en objetivos de defensa, apoyo, orientación y respaldo de las TdH a través de  una organización ad hoc, que dio origen a la Central de Capacitación de Trabajadoras del Hogar (1982, 4 de agosto) con 55 asociadas, siendo la primera junta directiva: Presidenta Adelinda Díaz, Vice Paulina, Secretaria Lidia Ramírez, Sofía Mauricio y Marcelina Párraga y 50 adherentes, funcionando como central hasta  el 2004, a partir de entonces, como  Institución  de formación Centro de Capacitación para Trabajadoras del Hogar (CCTH).



Hemos cumplido 29 años de lucha y en estos años  hemos tenido grandes logros  a favor del sector, uno de ellos es el reconocimiento  de la ley 27986 de TdH hemos logrado articularnos a nivel nacional e internacional  y con otras organizaciones de mujeres  campesinas de puno, Chota: Junto a otras   organizaciones de la Sociedad Civil hemos conseguido espacios políticos de reconocimiento, y respeto como sucede con  MIMDES, MINTRA, DD.HH, Defensoría del Pueblo entre otros .

En 1993, ante la necesidad de contar con un espacio de comunicación, con las asociadas y TdH en general, impulsé el programa radia,  Sonco Warmi” (corazón de mujer), nombre que elegido por  Alejandra Reyna (en paz descanse), argumentando que nuestra radio tenga una denominación en quechua para reivindicar el idioma no oficial de las mujeres al mismo tiempo que superamos las dificultades de difusión de nuestros intereses.
El 15 de Octubre del 2006, impulsé  el SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORAS DEL PERU (SINTRAHOGARP), tenemos 5 años de existencia y hemos visualizado al sector a nivel Nacional e Internacional, además todas las actividades de Incidencia que se está produciendo, estamos avanzando en el trabajo gremial sostenidamente,    actualmente (2011) hemos formado la Federación Nacional de Trabajadoras del Hogar del Perú, donde he sido presidenta hasta el momento que decidí postular al Parlamento Andino.

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